Paso 1 - Elige a tu paciente: Sal a la sala de espera y selecciona a uno de los niños que necesite tu atención médica.
Paso 2 - Limpia el oído externo: Usa hisopos de algodón y agua a presión para eliminar la suciedad superficial, recorta el vello rebelde con tijeras de precisión y limpia el oído externo.
Paso 3 - Inspecciona el oído interno: Usa el otoscopio especializado para examinar el interior del canal auditivo. Con pinzas, extrae cuidadosamente cualquier residuo oculto, insectos atrapados o cerumen acumulado.
Paso 4 - Combate las bacterias y cura: Usa un láser microscópico o un gotero para eliminar los gérmenes que causan la infección. Aplica compresas frías para aliviar la inflamación, limpia la irritación y ¡observa cómo tu paciente celebra con un baile de alegría!